martes, 22 de noviembre de 2016

Introducción


No lo puedo negar, soy un puto friki, bueno, como la mayoría... la única diferencia entre ellos y yo es que al menos soy consciente de ello y ellos posíblemente, NOOOO !!!
Este libro es una LLAMADA para que tod@s los FRIKI BIKES del MUNDO MUNDIAL salgan de sus escondrijos!!!!
 !!!SALID del ARMARIO YA, CRETINOS!!!

Lo que van a leer, o no... por que yo he venido a aquí a hablar de MI LIBRO y no me importa para nada la miserable vida de los demás*... yo, yo y solo YO!!! 
(Por que, qué es un libro autobibliográfico sino el minuto de gloria de cualquier pringao?)
 
Repasaremos fracasos estrepitosos y percepciones extradimensionadas que me llevaron a grandes desfallecimientos sobretodo por errores de cálculo.
Lo normal en un globero, nada nuevo bajo el sol pero, y esta es la auténtica salsa del libro, verá también la luz mi lado más "oscuro" y sensual - y no, no son solo fotos de mi culo, no, hablaré cuando besé en los morros a aquel cámara de TV nada mas llegar a meta en la única carrera que he ganado, ó  aquel romance con un famoso comentarista de una radio facha del Opus Dei y cuando subí un puerto de Castellón SIN CULOTTES juntos a unos amigos por pura divresión... todo, todo esto y mucho mas va a salir en este LIBRO. 
La Prensa de la Bici Rosa ya se está frotando las manos y yo, que cobraré una pasta por visitar los principales platós de televisión de este bendito país, de mierda, todo hay que decirlo.
 
BIENVENIDOS, ó no, a mi LIBRO-VIRTUAL.
!!!GRACIAS!!! 
MUY PRONTO EMPEZARÉ CON ALGÚN CAPÍTULO...
(Esperen sentados, por eso. Son tantos los recuerdos que se me amontonan taponando la salida por donde han de salir. Un poquito de paciéncia.)

Capitulo 1: ¿Caréncias ó pasión?

Foto en Lorca (Murcia) verano de 1971 con 5 años

La caréncias infantiles pueden alimentar las frustraciones del adolescente y de paso dar un poco de pena es el típico truco chusquero del escritor principiante que ayuda a empatizar con el protagonista de la história.

Mis primeros recuerdos en bicicleta fueron veranos en el pueblo de mis padres, Lorca (Murcia) intentando subirte en la bici del abuelo Alfonso (foto) ó normalmente en las de las primas Anita y Encarnita, para poco a poco ir ganando equilibrio a base de buenos desollones en las piernas y codos por las cementadas paredes de los establos de cerdos, conejos y otras fascianantes bestias para mas adelante, en un nivel superior caer directamente de bruces en el bancal de riego a ambos lados de los caminos de tierra. Gravel, por tanto mis hermanos y yo nos iniciamos en caminos de tierra de gravilla pues en nuestro piso de 50 metros cuadrados de Hospitalet de Llobregat, en Barcelona, no había espacio ni dinero para comprar y tener tres bicicletas.

Recuerdo que nuestros primeros contactos con una bicicleta fueron muy parecidos a los de la serie televisiva de Verano Azul pero con mas moscas y un olor a cerdo característicamente intenso dentro de la vida campesina, pero ajetreada, de la huerta murciana.
Pobres chavales, dirían, chicos de ciudad con aspecto enfermizo sin bicis que se vuelven locos cuando vienen aquí. Así que de momento fuimos aprendiendo a montar y desmontar en bicicleta en las vacaciones de verano en el pueblo y el resto del año nada. Tirábamos mas del "aro y la rueda", los "cojinetes" o tirarnos con una tapa de taza del water por una trialera de tierra cercana a casa en la "bóbila".

Recuerdo algunos episodios dantescos de aquellos primeros contactos con la bicicleta.
Una de las muchas veces que me caí al bancal, qué cierto es aquello de que si miras a un punto concreto la bici te lleva a allí...  en este caso, a los zarzales!!!
Me caí de espaldas en unas zarzas y lo que costó salir de allí y luego sacar la bicicleta!!!
Ó el día que mi primo Candidín me dejó su bicicleta de carreras y no se me ocurre otra cosa que bajar las escaleras de la iglesia montado y le partí el manillar... la cara que puso!!!
Le había roto su bici de carreras. Pobre chaval. Solo años después comprendí la tragedía de que te rompan tu amada bicicleta ligera y hermosa de carreras.

Otro día mi hermano Pedro Antonio acabó tirado en medio de un campo que lo estaban regando, le iba mucho el ciclocross, salió muy mojado y un poco avergonzado porque como era muy pequeñín, casi le cubría el agua.

Otras incursiones con las bicis en verano fueron en el Camping Albatros de Castelldefels con mis tios de Francia: Micaela y Manolo con nuestros primos Michel y Maria Elena que tenían una bici de aquellas de paseo como de Verano Azul y me hinchaba a dar vueltas al camping e incluso a hacer carreras con otros niños del camping hasta que un día la cubierta rebentó de tanto esterrato entre pinos y caminos de grava. Menuda tralla le dí... Ahí descubrí que podía correr rápido y medirme a bicis mas grandes.

Y otra experiencia muy fugaz con los primos, los "juaquinitos" en su terreno a faldas del Montseny, nos prestaron sus bicis de carreras impolutas a mi hermano mayor Alfonso y a mí, mientras ellos iban con las "montesas" para dar una pequeña excursión por un camino de tierra ascendete y pude comprobar al bajar el pequeño puerto lo que es meter la bici de delante en un socabón de tierra y acabar en el suelo.
Se aprende de las ostias, como de los fallos en el billar, nunca aprenderás nada si siempre tienes suerte pero sin duda estas pequeñas experiencias de niños y una percepción muy aumentada de la realidad, marcan mucho el devenir del adolescente y del adulto, si siempre eres fiel al niño que llevas dentro para remediar de mayor las carencias del pasado.